Hueco

Insidia

Escrito por hueco 16-08-2015 en Insidia. Comentarios (0)

Aplicando el cálculo infinitesimal predecía las curvas del camino emocional que conducía a lo que parecía una desgracia, una pena. Lo bueno de lo malo es que ya pasó.

Carpe diem.

Escrito por hueco 02-03-2014 en Ahora. Comentarios (0)

Ves a las personas absortas mirando esas pantallas que no son sujetadas por sus manos, son los aparatos los que sustentan toda la existencia de esos desamparados, los que les unen a una ficticia red emocional de desconocidos, sí, de auténticos desconocidos, y que les atrapan en un universo paralelo de eventos futuros que no sucederán o a los que no prestarán atención porque llegado el momento no tendrán capacidad de disfrutarlo y descubrir incluso lugares nuevos en los que no han estado, o no recuerdan, ya que volverán a estar atrapados en el engaño del Whatsaap de turno, con media sonrisa narcotizada en la cara, tartamudeando faltas de ortografía en grupos creados por clubes de desarraigados que comparten su soledad y huyen de ella despavoridos porque no quieren enfrentarse a si mismos, y mucho menos, compartir intimidad verdadera.

Vacaciones.

Escrito por hueco 01-03-2014 en Playa. Comentarios (0)


Quejas y más quejas, gritos, lucha e incomprensión. Desprestigio añejo, promesa vacía, desarraigo inalterado, descomposición incrementada, apuesta perdedora. Costumbres solitarias, la sombra como única compañía. Princesas otoñales, mismas mentiras, distintos vacíos, viajes de ida y no de vuelta, porque no ha vuelto, porque se marchó, porque no cuajó, no conquistó, no creció. Imaginación descolocada, realidad fría, realidad inalterada. Verdad inexistente, verdad inocua pero dolorosa, verdad irremediable. Lo tomas o lo dejas, lo dejas, o se queda, se muere, o se desvanece, desaparece, sin lucha, sin queja, todo evanescente, pero acepta, luego consiente, consciente, luego espera, ¿se alegra?, un problema menos, porque eso es, un problema, ahora de menos, amago y engaño, a cada presa su cebo y aquello a su zanahoria, se alegra y se aleja, le devuelve la soledad, sin queja ni amaño, luego no importaba, se rompió el juguete. La niebla despeja y en la arena hay un espejo que ya no refleja nada y una radio sin pilas, la marea sube y pronto no habra huella de su paso por este mundo. Y tres que no esperan, y uno sin parar, y el otro que se vuelve a quejar, y son dos miligramos menos, diez kilómetros más y tú que no estás, y que ya no eres ni serás, y los dibujos en la tele, y los cigarros esperando, el nicho que llegará, el hueco que dejará, y quién escucha ahora, quién si no el papel, que comprende y acepta, como la madre muerta, que no abandona al niño por grande la trastada, el recuerdo, el papel que abraza y perdona, y otra vez muerta.

Solución

Escrito por hueco 28-02-2014 en Solución. Comentarios (0)


http://www.youtube.com/watch?v=Iznpwmcntg4

Hola, ¿cómo estás?
No me cambiaría por nada ni nadie.
Yo tampoco.
¿Tú también sientes miedo?
Sí. No puedo evitarlo, supongo que por eso es tan intenso, saber que todo puede terminar hace que saboreé todos los matices como nunca antes lo había hecho.
Es como saber que la muerte está a la vuelta de la esquina.
Sí, como si estuvieras escondido de algo, en un rincón secreto y a la vez preferido y mágico que te protege de todo lo malo y externo, de las obligaciones, de lo impuesto, de los seres queridos, de la rutina.
Que te separa de todo en general, sólo existe este momento y estas personas.
Eso hace que parezca infinito, su precariedad lo carga de sentido.
También lo vacía fuera del contexto.
Pero es que el contexto es lo único que importa, porque es excelso, ¿para qué quieres el resto, o para qué lo necesitas?
Compartimos con otros lo que no hace falta aquí, no necesitamos eso entre nosotros.
¿Para qué exigirlo entonces?
Lo que nos damos en este refugio no se pierde en palabras o malentendidos.
No busca poder.
Solo placer, en estado puro. No lo confundamos con pureza, eso no existe, al menos en las relaciones.
Y eso es lo que no abunda. Las personas se disfrazan tras costumbres y tradiciones.
Aquí utilizamos el engaño de la naturaleza en nuestro provecho.
Espero que no olvidemos esto.
Yo también, me ha costado entenderlo y saber lo que quiero.
Encapsulemos esto y olvidémonos de nosotros fuera de aquí.
Es la forma de no perderse.

Comparando transparencias.

Escrito por hueco 27-02-2014 en Frustación. Comentarios (0)


Las palabras son el eufemismo de los hechos, ellas solo importan cuando hieren, cuando te desechan como al rabillo de una fresa. El que siente y no transmite es pusilánime en lo que debería importar, solo experimenta la empatía ante un espejo. Si ahogas el sentimiento no le dejas salir a flote, no permites su rescate, se hunde con todas las experiencias y sedimenta frustración. Por más que razones y hagas análisis sobre el pasado, la historia siempre es subjetiva y coincide con el pensamiento de los que se creen vencedores, que imponen su punto de vista sobre el de los que no han estado y vendrán en el futuro. El tiempo siempre se repite pero nunca volverá a ser el mismo, en la felicidad acelera hacia su fin, en la tristeza se congela; nace, crece y muere y con él todo lo que ocurrió y que ya no es, que no será. Conocer cómo seremos mañana, eso no puede ser, ya no existe. Los vínculos fuertes se sueldan del mismo modo que los huesos rotos, a través del dolor sufrido es la forma en que nacen y es cómo nos damos cuenta de su necesidad. Escribir es una forma de quejarse, de ajustar cuentas con el pasado, con la vida, con y contra todo. Al quejarse uno muestra su desazón, el que lee puede interpretar un insulto o, si mira más allá de su egocentrismo, tiene la posibilidad de adentrarse en la mente del que calla la voz pero que trata de interpretarse y que le interpreten, invita a otros a que paseen por su intimidad, enseñando sus vergüenzas más escondidas y exponiéndose a recibir malas interpretaciones y contestaciones sin derecho a réplica, es decir, pudiendo ser censurado por pensar en libertad, por mostrar su visión de los hechos sin más finalidad que registrar la crónica o hacer el relato de cómo ha malentendido las vivencias. Cuando escribes te haces minúsculo, cuando te leen infinito. Le dijeron que estaba verde, por lo que trató de mostrarse maduro, para entonces ya olía a podrido. Así que resultó que sabía redactar, cuando le interesaba, leer, cuando quería, y fue que la timidez dejo a la vista el complejo de inferioridad, como siempre, y el orgullo se tornó en soberbia, y esta en ira, y todo lo que fue capaz de articular por escrito se convirtió en un arma arrojadiza, de esas que se vuelven como un boomerang para clavar letra a letra en la piel el mensaje como cuchillo.