Hueco

Acunando la entropía.

Ese espacio vacío en medio de la nada

Tiempo

Escrito por hueco 25-01-2018 en Tiempo. Comentarios (0)

Corro y más corro pero no lo alcanzo, perseguir el ayer, escapar del hoy, parar el mañana, se parará. Somos ayer, vemos el ahora por el retrovisor, creo que ese soy yo, creo que eso es ser, ser reflejo, longitud de onda, colores evanescentes, agujas de reloj que caen y presionan el órgano visual. Deja de seguirme, mañana ya te veré, mañana, al otro lado del espejo, tú saltarás la valla, así quedaremos liberados, cada uno a su lado, alma y mente, córtex.

Mmmm...

Escrito por hueco 11-01-2018 en crossfit. Comentarios (0)


Estoy orgulloso de ser objetivo del neuromarketing, una mota más del bigdata. De formar parte de las redes fecales del ciberbatracio, de adivinar en el reverso de mí la mirada de confusión del Alzheimer, de acompañarme en soledad a través de esto. De votar con devoción al Partido Popular Consumista de los Estar Desunidos de América. De pagar por compañía, de jugar a ser el fideicomiso del pasado que seré. De poder subir mi alma a la Nube, de reiniciar mis sentimientos y de poder actualizar mi vida a una versión postmoderna e irracional. De recuperar la copia de inseguridad, de borrar los ficheros defectuosos, de colarme en una brecha del código fuente y espiar mi sombra en la oscuridad. De contagiarme el bostezo y acunar la ansiedad, día tras día, hasta el sueño final. 

Enviado desde mi iYo

Insidia

Escrito por hueco 16-08-2015 en Insidia. Comentarios (0)

Aplicando el cálculo infinitesimal predecía las curvas del camino emocional que conducía a lo que parecía una desgracia, una pena. Lo bueno de lo malo es que ya pasó.

Carpe diem.

Escrito por hueco 02-03-2014 en Ahora. Comentarios (0)

Ves a las personas absortas mirando esas pantallas que no son sujetadas por sus manos, son los aparatos los que sustentan toda la existencia de esos desamparados, los que les unen a una ficticia red emocional de desconocidos, sí, de auténticos desconocidos, y que les atrapan en un universo paralelo de eventos futuros que no sucederán o a los que no prestarán atención porque llegado el momento no tendrán capacidad de disfrutarlo y descubrir incluso lugares nuevos en los que no han estado, o no recuerdan, ya que volverán a estar atrapados en el engaño del Whatsaap de turno, con media sonrisa narcotizada en la cara, tartamudeando faltas de ortografía en grupos creados por clubes de desarraigados que comparten su soledad y huyen de ella despavoridos porque no quieren enfrentarse a si mismos, y mucho menos, compartir intimidad verdadera.

Vacaciones.

Escrito por hueco 01-03-2014 en Playa. Comentarios (0)


Quejas y más quejas, gritos, lucha e incomprensión. Desprestigio añejo, promesa vacía, desarraigo inalterado, descomposición incrementada, apuesta perdedora. Costumbres solitarias, la sombra como única compañía. Princesas otoñales, mismas mentiras, distintos vacíos, viajes de ida y no de vuelta, porque no ha vuelto, porque se marchó, porque no cuajó, no conquistó, no creció. Imaginación descolocada, realidad fría, realidad inalterada. Verdad inexistente, verdad inocua pero dolorosa, verdad irremediable. Lo tomas o lo dejas, lo dejas, o se queda, se muere, o se desvanece, desaparece, sin lucha, sin queja, todo evanescente, pero acepta, luego consiente, consciente, luego espera, ¿se alegra?, un problema menos, porque eso es, un problema, ahora de menos, amago y engaño, a cada presa su cebo y aquello a su zanahoria, se alegra y se aleja, le devuelve la soledad, sin queja ni amaño, luego no importaba, se rompió el juguete. La niebla despeja y en la arena hay un espejo que ya no refleja nada y una radio sin pilas, la marea sube y pronto no habra huella de su paso por este mundo. Y tres que no esperan, y uno sin parar, y el otro que se vuelve a quejar, y son dos miligramos menos, diez kilómetros más y tú que no estás, y que ya no eres ni serás, y los dibujos en la tele, y los cigarros esperando, el nicho que llegará, el hueco que dejará, y quién escucha ahora, quién si no el papel, que comprende y acepta, como la madre muerta, que no abandona al niño por grande la trastada, el recuerdo, el papel que abraza y perdona, y otra vez muerta.