Hueco

Acunando la entropía.

Ese espacio vacío en medio de la nada

Patentar los sueños

Escrito por hueco 24-04-2010 en General. Comentarios (0)

 

http://www.youtube.com/watch?v=nBA2REoRD98

Suerte que a nadie se le dio por registrar la patente de la estupidez porque la SGAE se pondría las botas cobrando derechos de autor. Algún día los noticieros abrirán el día peleándose por ser el primero en dar la noticia de que el sol ha vuelto a salir. Ya no existe lo original. Ni tan siquiera lo peculiar. Las personas nos empeñamos en repetirnos como las anchoas. Nuestra cultura es un gran eructo. Lo esencial ya fue compuesto hace tiempo. Lo siguiente es una sucesión de segundos platos de relleno que no hacen más que empachar el ego del esnobismo. La filosofía nos enseñó a ver que hay al otro lado del ser y todavía miríadas de gilipuertas damos vueltas y vueltas alrededor de la pared de la metafísica como en esa escena de Expreso de Medianoche en que presos alienados dan vueltas rumiando enajenaciones. Si Alicia saliese del libro pediría caerse al pozo otra vez. Cada obra es el plagio de la copia de un libro escrito por un negro que leyó en cruzado a un clásico. Ese es su mérito. Si crees que dices algo por primera vez en la historia ten la honradez de reconocer que lo dices por primera vez en tu historia. La rueda gira y siempre pisa el mismo suelo que conquistaron nuestros parientes de Atapuerca. Las flores pueden ser bonitas, pero no discuten entre ellas cuál es la primera a la que se le ocurrió seguir al sol para la fotosíntesis. Pero dicho esto, es honesto reconocer que tanto a la persona sensible como al mayor de los tarugos de vez en cuando se les erizan los pelos al escuchar una canción -al primero- o al contar una nueva moneda en la máquina registradora -al segundo-. No obstante lo anterior, la persona de inteligencia sensible tiene su radar afinado para estremecerse de placer o de miedo ante sutilezas ocultas a los sentidos de la mayoría. Unido esto a su capacidad para anticipar veinte movimientos alternativos en el ajedrez de los acontecimientos les procura una especial inseguridad. Este es el merito de su supervivencia. La de ser capaces de convivir con la angustia de las alternativas. Porque la elección de cada alternativa asesina a miles de futuros yo. Es el coste de no ser ubicuos. Con el paso del tiempo aprenden también a justificar su estado y posición actual psicoanalizando las señales que intuyeron en los otros y que les obligaron a buscar el camino que más desahogo les procuraba. Comprenden el otro que fueron en el pasado, ya difunto, pero que es el humus que les permite seguir creciendo. Mueren y nacen a cada segundo. Esto les convierte en malos estudiantes pues procuran toda su suerte a la chispa innata de ingenio del que disponen para sacarles de atolladeros. En esto también se especializan. Encuentran señales que les conduzcan a mayores niveles de sabiduría en la más burda de las redacciones de un best seller de autoayuda. Aprenden a posar su ratón sobre el hipervínculo apropiado. Los más afortunados saben que gozan de mayor probabilidad de acertar si se guían de su intuición, de su olfato. Sin permiso, miles de decisiones se toman en el subconsciente antes de que la razón siquiera olfatee qué avatares se están cociendo en la cocina del cielo y del infierno. Basta un barrido periférico para captar todo un paisaje de matices y, eureka!!, aparece la inspiración. Cuando los demás chapotean en la superficie de los síntomas, ya está buceando en dirección a la perla que es la interrogante que debe ser objeto de respuesta. Con la pregunta todos se dan cuenta, la chispa enciende sus mechas. Y resulta que las más de las veces la pregunta es una obviedad. Pero cómo nos afanamos en obviar lo obvio. De todas formas restémosle valor al asunto. Se trata de una mayor capacidad genética potenciada con la experiencia de activar la bioquímica de nuestras neuronas. Bioquímica, esa es la esencia de nuestra alma. Los tarugos tenemos la felicidad de nuestra ignorancia. Los inteligentes sensibles tenemos que conformarnos con la sonrisa que dibuja la comprensión de la verdad, aunque esto produzca dolor. La nana de la curiosidad ocupa la futilidad del segundero. Así nosotros, secuencias de tarugos e inteligentes sensibles, podemos poner en barbecho nuestras contradicciones y sembrarlas de nuevo en la fertilidad del campo donde nacen todos los sueños por primera vez. Ese es el trato.

Juntar letras

Escrito por hueco 24-04-2010 en General. Comentarios (0)

 

http://www.youtube.com/watch?v=nBA2REoRD98

Trato de juntar letras para expresar lo que se produce en mi interior al escuchar música. Bebo la vida hasta emborracharme. Sus manos entran en mi boca y provocan el vómito hecho palabras. No se de donde vienen. Bueno, sí lo se. Son vísceras que se esparraman después del atracón. Se agolpan en el cuello de botella que son mis dedos en el teclado como esperma que quiere preñar el papel en blanco. Los párrafos toman vida propia. Cada frase es de un padre distinto. Bendita promiscuidad la de mi musa. Flirtea con todo lo que se le pone por delante. Cada pensamiento le pone los cuernos al anterior. Mi cabeza es una hidra cornuda que va rallando los techos de la moralidad. Una frase lleva a la otra y a su contrario. Nada está prohibido. Todo está obligado. Ahora campo, después playa. Te doy un beso y una bofetada. ¿Quiero estar contento? Escupo carcajadas de lágrimas en esta charca onírica de perros aborregados. ¿Quiero estar triste? Lloro sonrisas sobre las ovejas pastoras. Nunca anocheció que no amaneciese, pero esta noche andan sueltos los lobos de la inspiración y necesitan comer papel para arrasar la cornea de extranjeros que visen su pasaporte para este lado de la frontera. No traigas tu brújula, aquí el norte se perdió buscando el sur. Deja tu ropa al entrar, sólo se permite riguroso desnudo. Aquel que se disfrace tras corazas perderá el tiempo. No encontrará respuestas porque no sabrá hacer la pregunta. Cachéate de prejuicios por delante, yo te quitaré los de la espalda, los que no ves. Los que habitan en el subconsciente de tu mochila de experiencias aprehendidas. Arrodíllate y reza todo lo que sepas a tu dios, pues será la última vez que lo hagas. Aprenderás a rezar el credo al revés. Sí, porque solo cuando estés seguro de que lo único en que crees es en que no crees en nada podrás empezar a comprender. Rebobina tus pasos. Es tiempo de borrar, deshablar  todo lo hablado. De volverse mudo. Ahora empezamos. Todo nos sorprende. Vamos por un pasillo lleno de espejos que reflejan un niño y un viejo de la mano. Bocas abiertas y ojos atentos. ¿Los ves? ¿Sabes quienes son? Son tu pasado y tu futuro que se dan la mano ahora, en el presente. El viejo le da consejos al niño que no hace caso y quiere lanzarse sobre todo, pero las manos están fuertemente unidas y no se sueltan por la tensión de lo que vendrá y lo que no pudo ser. Cada uno tira para su lado, el niño para adelante y el viejo para atrás. ¿No os dais cuenta que sois lo mismo y que vuestro destino va en sentidos opuestos hacia el mismo lugar? Pero las jodidas manos aferrándose a uno y a otro. Así que para desasirlas inventamos escribir sobre lo que no somos capaces de explicar. Cada uno por su lado, el niño y el viejo, empezaron a redactar la historia que hiciese de puente entre las esperanzas y los sueños del uno y los heridas y añicos del otro. La tinta los unió a mitad de camino. Dos tipos de letra para una misma historia. La crisis de los cuarenta.

¿Por qué escribo?

Escrito por hueco 24-04-2010 en General. Comentarios (0)

 

http://www.youtube.com/watch?v=ugx0zC3Otwk

Escribo para recordar que existí en el pasado. Cuando usaba un hielo por papel el tiempo hacía que los recuerdos se derritiesen. Antes buscaba el aplauso de los demás. Con el tiempo me conformé con el mío. Ahora me quedo dormido viendo mi propia obra. Lo más parecido a la felicidad es lo que se percibe cuando uno siente que está quedándose dormido. La muerte es el sueño eterno Quedarse dormido para siempre. Soy feliz porque noto que me estoy quedando dormido. Llenamos nuestra vida de tareas del mismo modo que tomamos Tranquimzín para poder dormir. Ansiamos el descanso no para poder vivir otra vez sino para tomarnos unas vacaciones de nosotros mismos. Esta ansiedad es lo que provoca nuestra ansiedad. Necesitamos el descanso porque nos lleva al lugar del que procedemos, al útero de la nada. Volver a ser lo que fuimos antes de la interrupción involuntaria de nuestra inexistencia. Existimos para que otros se equivoquen pensando que existen. Me consuela pensar que si medimos la existencia en términos de tiempo, la nuestra es inexistente. Es imposible que exista lo inexistente. Tomar conciencia de esto me lleva a pensar en la libertad. ¿Goza de libertad lo que no existe? ¿Somos concientes de nosotros mismos? Existimos como espejos que reflejan otra existencia, la de la Voluntad del Universo o de la Naturaleza, nuestra libertad está acotada por ella. Todas las funciones primarias nos llevan a la perpetuación de la Naturaleza y su instinto selectivo. Luego no nacemos libres, de hecho no existimos como entes autónomos. La perspectiva temporal cósmica revela otra realidad.

Me está entrando el sueño…

Vértigo

Escrito por hueco 24-04-2010 en General. Comentarios (0)

 

http://www.youtube.com/watch?v=CWyJY4DFgB4&feature=related

Era tal el vértigo que le procuraba el curso de los acontecimientos que necesitaba tumbarse boca abajo para sentir el contacto del suelo bajo su piel. Mil condenados a galeras se ocupaban de bombear su sangre al son del tambor de la ansiedad. No cabía duda que la mirada que de forma fugaz se tropezó con la suya tenía el poder de la santa inquisición que dicta la sentencia del hereje. El pecado había salido a la luz. Todo un crisol de ondas solares se ocupó de que hasta la última de sus aristas no quedase oculta a los ojos de los arcángeles del Apocalipsis. El puñal que otras veces vio desenvainar se había tornado en espada de fuego dispuesta a extirpar la hasta la última gota de vida de las células de su cuerpo para convertirlas en simples átomos. No hay peor juez que un iletrado sin experiencia. Es juntar la necedad con la vagancia. Mezquindad en el aprendizaje y esclerosis en el trato. No le fue difícil sacar de la lavadora toda la ropa sucia antes del prelavado. En el fondo ese es el sueño de toda persona sucia, pretender que los demás se pongan sus harapos encima de los engaños sudados. Transpirar dolor, cocinar insidia, dormir sobre remordimientos. Lo que le proporcionaba optimismo era provocar el pesimismo de los allegados. Había conseguido tejer su telaraña de rencores con la savia de la cizaña. Sus movimientos se tornaban cada vez más torpes porque el hielo se había apoderado de su interior. Sus pensamientos siempre más hirientes porque había un volcán en su cabeza. Su intestino tenía ojos y boca de serpiente en el inicio y cascabel en el extremo final. Su lengua se relamía ante el olor del insecto que iba a devorar. Una vez más, la ignorancia convertida en moral al uso se cobraba la presa del individuo. Su pecado fue creer en la libertad.

Heridas

Escrito por hueco 24-04-2010 en General. Comentarios (0)

 

http://www.youtube.com/watch?v=dh3bleXWaCk

 

Escribo para lamer la heridas, anhelando que la saliva de tinta las haga cicatrizar. Cada frase necesita de cesárea para ser parida. Tantas veces se ha interrumpido el alumbre del sentimiento que el arpa de las palabras ya sólo resopla suspiros por las oportunidades pérdidas. El niño en cuerpo de hombre necesita mirarse en el espejo de la página en blanco para encontrar una sonrisa de complicidad. Tienta con un tobogán a su desasosiego para que juegue en el jardín de la imaginación de otro lector. Solo así puede liberar el eco de sus secuestros emocionales, por la cancela abierta de la curiosidad del invitado, que chismoso y sin pudor levanta las alfombras y mira en los cajones en busca de sus secretos escondidos.

Rastreando con sus ojos en la oscuridad imagina juegos al atardecer en la playa. Pero el capitán intrépido se convirtió en pirata y para cuando aquel se había dado cuenta de su condición de mercenario, ya había tirado por la borda la mayor parte del tesoro. Ahora le quedaba lo justo para vivir con austeridad. Cuidando de sus marineros. Enseñándoles a guiarse por las estrellas en la oscuridad. A cantar las canciones de otros que tuvieron más fortuna evitando las tormentas. En la partida tuvo las cartas en su mano, pero quiso más. El juego terminó y solo hay un perdedor. Encendiendo un cigarro oteo en busca del viento y partió.