Oximorón

Escrito por hueco 05-04-2012 en General. Comentarios (0)

En la infancia, con toda su inocencia, se van formando los monstruos en que algunos adultos se convertirán. En la vida hace falta una buena predisposición al masoquismo para ser feliz. No hay peor desconfianza que la que con uno mismo se puede alcanzar. Las adicciones son la representación eufemística de la vida. Las letras son los átomos del lenguaje, los traductores que en su encadenada sucesión representan la consciencia, el rastro de que un día paseamos por estos pastos. Se supone que en la vejez sientes la soledad, el sentimiento desubicado perenne, cuando todas las hojas que conocías han caído ya del árbol de tu vida. El otoño, la estación que anuncia la hora de preparar las maletas para el invierno. Pero qué pasa si has ido perdiendo el equipaje por el camino, cuando ya no hay creencias ni fe que sirvan para guardar lo que de puro hueco careces. El vacío. Es lo que da sentido al sinsentido, lo que encaja las piezas del rompecabezas, el vacío es el descodificador universal de los secretos más ocultos. Sólo conocer las travesías en el desierto de otros te da la compasión suficiente para interpretar tu desconfianza, la empatía por los paisajes desolados de los hermanos de pérdida, de los voluntarios al abandono, de los místicos de lo agnóstico, de los escépticos de la incertidumbre, los disidentes de los patriotas de la felicidad por decreto, los okupas del último territorio al que no dar acceso a los que tratan de educar su libertad según el canon, los okupas de su propia intimidad. Los errores, que es de lo que trata esto de vivir, te ofrecen la oportunidad de pagar en cómodos plazos de tristeza para el resto de tus días, con el sueño idílico de lograr saldarla por medio de la indiferencia. La dicha de recrear sobre el papel tu desdicha.